Espacio, luz y estado de ánimo

Cómo la arquitectura utiliza el espacio, la luz para llevarnos a estados emocionales diversos.

Los edificios y los espacios urbanos deben diseñarse ante todo alrededor de sus ocupantes, la importancia de la arquitectura como desencadenante del bienestar físico, fisiológico y psicológico se está convirtiendo hoy en un tema de relevancia significativa.

Pensemos hoy en las bibliotecas:

Las bibliotecas son lugares emocionantes, atractivos y cómodos para pasar una mañana, una tarde o una noche. Con las vistas abundantes y la luz natural, la gente que los usa puede observar la actividad y el mundo natural afuera, y ésos afuera tienen una ojeada de lo que está sucediendo adentro. Están separadas pero conectadas, y ayudan a conectar sus comunidades.

Numerosos estudios muestran que los edificios pueden afectar la salud de una persona, y como los ciudadanos de las sociedades modernas pasan el 90 por ciento de su tiempo en el interior, esto es más importante que nunca.  Entre ellas están la seguridad, la promoción de la conexión social, la facilidad de movimiento y la estimulación sensorial.

La luz natural, por ejemplo, puede ayudar a los pacientes del hospital a recuperarse y los alumnos desempeñan mejor. "La luz tiene ciertamente un impacto fisiológico en la gente",  "La investigación ha demostrado que la luz visible ayuda al cuerpo humano a regular la producción de la hormona melatonina, que a su vez ayuda a regular nuestro reloj corporal, afectando los patrones de sueño y la digestión. "La luz visible también ayuda a estimular la producción del cuerpo del neurotransmisor serotonina, que puede reducir los síntomas de la depresión".

Pero un espacio bien diseñado, particularmente una biblioteca moderna, también debe ser versátil pero apropiado para su uso principal. "Los buenos diseños son en los que no está dictada al individuo cómo deben percibir, operar o se siente en el edificio, sino que tenga la flexibilidad necesaria para explorar y experimentar por sí mismos", dice el doctor Marialena Nikolopoulou, de la escuela de arquitectura de la universidad de Kent. Pero la verdad es que crear el espacio "perfecto" es un acto de equilibrio, imposible y subjetivo entre forma y función. Esto se hace más difícil por el hecho de que los arquitectos no tienen el lujo de crear un prototipo fuera de un ordenador o modelos físicos, y están restringidos por las leyes ya menudo los presupuestos ajustados.

El impacto de la arquitectura en el estado de ánimo de una persona es enorme. No cabe duda de que estos son los fundamentos de la arquitectura: no cómo se ve, sino cómo lo sentimos, a través de la forma en que nos permite actuar, comportarse, pensar y reflexionar.

Para ser un buen arquitecto, es necesario tener una profunda apreciación del carácter humano y su capacidad de transformación. 

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